Jardín de las Delicias/Carnaval del Arlequín

•Febrero 1, 2009 • Deja un comentario

Tanto el carnaval del arlequín como el Jardín de las Delicias, nos muestran un mundo saturado de símbolos complejos. Personajes, arquitecturas y formas fantásticas capaces de aturdir y asfixiar por su obsesiva preocupación narrativa. Ambos autores son creadores de un universo que trasciende los convencionalismos para adentrarse a una mirada más subjetiva y personal.
En el Jardín de las Delicias, el Bosco, no parece proponer otra forma de concebir la vida que no sea la dictada por la religión, no se revela a lo constituido y más bien pretende consolidar y participar en esa ortodoxia donde la moral cristiana mesura y eclipsa toda acción humana sin dejar lugar a la reflexión individual. Un cuadro moralizante, preocupado por plasmar un relato intimidatorio en el que se definen las causas y los efectos de la acción humana de una forma indiscutible. El objetivo de esta pintura no es proponer si no militar. No deja este tríptico un lugar vacío en donde podamos refugiarnos y ser simplemente contempladores. Si no que al contrario, somos intimidados y forcejados a decidir en nosotros según lo que vemos. Esto ocurre por que el Bosco pinta lo exterior para que sea identificado en nuestra intimidad según unos valores concretos, posibles de descifrar con un lenguaje culto de su época. De esta forma es capaz de llegar a lo universal desde lo exterior, desde la fantasía que se piensa ser real, desde lo objetivo fruto de lo colectivo. En cambio Miró pinta su intimidad, su percepción subjetiva del mundo. Un mundo enigmático e incierto, angustiado también, pero sin parámetros claros.
Miró pinta un universo interior, cerrado, que no encuentra la salida. El pecado y la virtud no están separados, forman parte de un todo en el que conviven y danzan. No se percibe en ningún momento una intención moralizadora, si no más bien, una expresión desprendida y egocéntrica. La importancia del Carnaval del Arlequín, no es el significado, si no la impresión enigmática que despierta al contemplarlo. De antemano, sabemos que no podremos acceder mediante la razón a su universo ininteligible. Solamente encontraremos su significado en nuestro significado, tras dejar atrás todo convencionalismo y utilizándolo de materia prima para comprendernos, como Miró utilizó la realidad para comprenderse.
Las diferencias fundamentales entre el Carnaval del Arlequín y el Jardín de las Delicias es que uno está preocupado por lo que debe sentir y el otro por lo que siente. Es la defensa de la voluntad frente a la defensa del deber, estando en los dos presentes la frustración. En los dos cuadros, los personajes están encerrados en un mundo en el que no encuentran salida, ya sea por el pecado o por la escalera que da a la pared.
Entendemos ahora, que el punto en común de estos dos cuadros sea el error y el aprisionamiento. Ya sea mediante una expresión íntima o colectiva, a través de los tradicional o lo innovador, las dos pinturas parecen haberse quedado paralizadas por el mismo agente.
¿Por qué nadie vuela hacia la ventana en el Carnaval del Arlequín? ¿Será por culpa del Jardín de las Delicias? ¿No será que la escalera que nos conduce a Dios nos lleva la pared?

Cambio Cultural: contacto entre europeos y americanos.

•Enero 31, 2009 • Deja un comentario

Observando detenidamente como se va conformando cualquier cultura con el paso del tiempo, podemos darnos cuenta de que aunque con ritmos y velocidades distintas, todas ellas, tienen un comportamiento dinámico y cambiante. Ya sea por causalidades externas, internas o casualidades, cualquier cultura, con el paso del tiempo va impregnándose y reaccionado con todo lo que le rodea provocando su transformación. El mero acto de existir exige la interacción y el conocimiento. El simple movimiento provoca inevitablemente la modificación de todo un conjunto de aspectos que dan paso a otros. Así, el concepto de cambio cultural siempre está presente en cualquier cultura por muy aislada que esté y por mucho que la propia cultura se empeñe en oponerse a ello.
Para ilustrar esta idea podemos reflexionar sobre el primer contacto entre europeos y americanos. Contacto que removería bruscamente y de forma irreversible todo el escenario cultural anterior. Ese contacto no conllevó consigo únicamente la transformación de las diversas culturas que se encontraban en el continente americano, si no que a la larga produciría un profundo cambio también en la totalidad de las diversas culturas europeas provocando de esta forma la transformación de la totalidad de los elementos implicados.
Por ejemplo, los españoles intentaron mediante la evangelización y la lengua homogeneizar y expandir su cultura hasta los confines más remotos. El presente demuestra que no pudieron evitar el surgimiento de nuevas realidades culturales que no estaban previstas. En el momento que los europeos entraron en contacto con los americanos se desencadeno un proceso de intercambio y seducción que aunque los europeos no fueran conscientes significó una participación a la revolución cultural en su propia cultura que participaría a conformar la realidad actual.
Inevitablemente cuando hay contacto hay intercambio, no se puede pensar que una cultura puede relacionarse con otra sin que sufra modificaciones. A partir de que los europeos empezaron a relacionarse con las culturas y toda la realidad americana: paisajes, materiales, olores, sabores. Empezó un enamoramiento que haría brecha en su propia cultura. Además, a causa de ese contacto se empezaron a plantear preguntas que quizás jamás habrían tenido lugar en los europeos de no haber contactado con ello.
Por esta razón por mucho que los primeros españoles quisieran mantener su cultura intacta y hacer un trasvase de la península al continente americano, llevando todo el paquete cultural y cercándose en grandes reservas coloniales, con el tiempo, surgirían sentimientos de identidad que se separarían de los europeos.
Hoy en día un mexicano tiene una identidad que la diferencia de un español. Tanto el curso histórico de los españoles como el de aquellos criollos americanos ha sido bien distinto. Todos estos años el acontecer de la historia a provocado un fuerte distanciamiento entre ambos provocando de nuevo el fenómeno de la diversificación.
Si los americanos estuvieron implicados en la intensa transformación cultural provocada por la llegada de los españoles, los españoles del antiguo régimen pocos años después se transformarían de forma igualmente drástica e irreversible a causa de la revolución francesa.
No es desorbitado pensar que ese magno contacto entre dos continentes hasta entonces desconocidos diera la oportunidad a que pensamientos, sentimientos y voluntades que permanecían latentes ahora encontraran un acomodo y pudieran desarrollarse en este momento de gran inestabilidad y dinamismo terminando por transformar de forma paradójica toda la diversidad cultural europea en una nueva inaudita realidad cultural.

mito del escenario – 2005

•Febrero 12, 2008 • Deja un comentario

Protegido: curriculum 2008

•Febrero 12, 2008 • Comments Off

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